Clínica Dental Bances Sanz

Tratamientos dentales

Limpieza dental en Santa Cruz de Tenerife

La limpieza dental profesional consiste en retirar el sarro y la placa acumulados sobre los dientes y en el borde de la encía. El sarro es placa bacteriana que se ha mineralizado y se ha quedado adherida al diente: una vez formado, el cepillado ya no lo elimina, y hace falta instrumental de clínica para retirarlo.

Es un tratamiento preventivo y una revisión al mismo tiempo. Mientras retiramos el sarro vemos el estado real de las encías, y esa exploración es la que dice si con la limpieza basta o si hay una enfermedad de las encías que necesita otro tratamiento.

¿Qué hacemos en una limpieza dental?

Empezamos explorando la boca y valorando el estado de la encía: si sangra, si está inflamada y si hay bolsas. Después retiramos el sarro con ultrasonidos e instrumental manual, por encima de la encía y en su margen, y terminamos puliendo la superficie del diente, porque sobre una superficie rugosa la placa vuelve a agarrarse antes.

La parte que más se olvida es la última, y es la que más pesa a largo plazo: repasar contigo la técnica de cepillado y la limpieza entre los dientes. Cuando se comparan la higiene profesional y la instrucción de higiene repetida, buena parte del resultado se explica por lo segundo, que es lo que se hace en casa todos los días.

  • Exploración de la encía y registro de dónde sangra.
  • Retirada del sarro con ultrasonidos e instrumental manual.
  • Pulido de la superficie del diente.
  • Repaso de la técnica de cepillado y de la higiene entre dientes.
  • Valoración de si hace falta algún tratamiento adicional.

¿Cada cuánto hay que hacerse una limpieza dental?

No hay un intervalo que valga para todo el mundo, y conviene desconfiar de quien lo dé sin haber visto la boca. Las guías clínicas actuales recomiendan fijar la frecuencia caso por caso, según el riesgo de cada paciente: la guía del NICE británico, que es la referencia más usada, contempla en adultos un margen que va de 3 a 24 meses.

Y hay que decirlo con la misma claridad con que lo dicen los estudios: en adultos sin enfermedad de las encías, que acuden a revisión con regularidad, una revisión Cochrane de 2018 no encontró que un calendario fijo de limpiezas cada seis meses diera mejores encías que hacerla cuando el profesional la considera necesaria. En quien fuma, tiene diabetes, ha tenido periodontitis o acumula sarro con facilidad, el planteamiento cambia y las revisiones se acortan.

Por eso aquí no vendemos un calendario. Te vemos la boca y te decimos cada cuánto conviene revisarla en tu caso.

Limpieza dental y tratamiento de encías no son lo mismo

La limpieza actúa sobre lo que está a la vista: el sarro que se acumula por encima de la encía y en su margen. Cuando la enfermedad ya ha profundizado y ha destruido hueso alrededor del diente, eso no se resuelve con una limpieza. Lo que corresponde entonces es un raspado y alisado radicular, que llega por debajo de la encía, se hace con anestesia y va seguido de un plan de revisiones.

Confundir las dos cosas tiene un coste, porque se deja avanzar lo que no se está tratando. Si te sangran las encías de forma habitual, notas los dientes más largos o alguno se mueve, lo que necesitas es un diagnóstico de encías, no una limpieza a secas. En la valoración lo comprobamos y te decimos qué te corresponde.

Lo que una limpieza dental no hace

No es un blanqueamiento. Al retirar el sarro y las manchas de café, té, vino o tabaco, el diente recupera su color propio y casi siempre se ve más claro, pero ese color propio no cambia: las manchas que están dentro del esmalte y de la dentina no se quitan puliendo, y para eso existe un tratamiento distinto.

Tampoco afloja los dientes ni «abre huecos», que es el temor más repetido en consulta. El sarro no sujeta nada. Lo que ocurre es que, cuando lleva mucho tiempo acumulado, al retirarlo quedan a la vista retracciones y espacios que ya estaban ahí y que él mismo tapaba.

¿Quién realiza la limpieza en nuestra clínica?

La realiza nuestro equipo de higienistas dentales tituladas. El área de periodoncia e implantes la coordina Alejandra Ortega, higienista dental experta en periodoncia, y Victoria García, también experta en periodoncia, completa el equipo junto con Judit Rodríguez y Andrea Rodríguez.

El diagnóstico de la encía y la decisión de qué tratamiento corresponde son del odontólogo, que es quien valora las radiografías y el sondaje. Ese reparto importa: hacer la limpieza es un procedimiento sencillo; decidir si con ella basta, no lo es.

Preguntas frecuentes sobre Limpieza dental

¿Duele una limpieza dental?

Por lo general no, y molesta más cuanto más inflamada esté la encía o más sarro haya que retirar. Si tienes las encías sensibles o hace mucho que no te la haces, se puede usar anestesia; dilo antes de empezar y lo ajustamos.

¿Es normal que los dientes queden sensibles después?

Sí, es el efecto más frecuente y suele ser pasajero. Al retirar el sarro queda expuesta una superficie del diente que estaba cubierta, y el frío se nota más durante unos días. Una pasta para dientes sensibles ayuda mientras tanto; si la molestia no cede, avísanos.

¿Me van a sangrar las encías durante la limpieza?

Es habitual cuando hay inflamación, y es un signo, no un daño. Una encía sana apenas sangra al instrumentarla: la que sangra con facilidad es la que ya estaba inflamada por la placa. Ese sangrado suele reducirse en los días siguientes si la higiene en casa acompaña.

Por qué sangran las encías

¿La limpieza dental blanquea los dientes?

No es un blanqueamiento, aunque a veces lo parezca. Retira las manchas de la superficie y devuelve al diente su tono propio, que puede ser bastante más claro que el que tenía con sarro; para cambiar ese tono propio hace falta un blanqueamiento.

Blanqueamiento dental

¿Puedo hacerme una limpieza dental si estoy embarazada?

Sí. La higiene profesional se considera segura durante el embarazo y suele programarse en el segundo trimestre. Además, las encías tienden a inflamarse más en esos meses por el cambio hormonal, así que es buen momento para revisarlas. Dinos en qué semana estás y adaptamos la cita.

¿Necesito una limpieza si no me duele nada?

El sarro no duele, y ahí está la dificultad: la inflamación de la encía avanza sin más aviso que un sangrado ocasional al cepillarse. La forma de saberlo no es esperar al dolor, sino que alguien te mire las encías en la revisión.

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